El origen.

Investigar sobre la relación del ser con el agua, con la vida y con La Piscina de Alicia me ha llevado a las preguntas esenciales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Qué es esta fuerza que me mantiene anclada a este espacio?

Hoy la respuesta es clara: si el agua es el origen de la vida, volver al agua es volver a la vida.

Soy Stefi Rajoy, CEO de La Piscina de Alicia. Aún se me hace extraño decirlo y aún más escribirlo, pero es necesario si quiero contar esta historia: la historia de cómo encontré un propósito de vida cuando dejé de buscarlo afuera.

Mis padres, ambos argentinos, llegaron a Ecuador en los ochenta para encontrar en esta tierra el lugar donde plantar semillas. Ambos tenían un fuerte espíritu aventurero y amaban el océano. Así, en los viajes que hacíamos por Sudamérica para ir de Ecuador a Argentina a visitar a la familia, siempre llevaban su equipo de buceo. El mayor amor de mi padre era un bote inflable con motor fuera de borda, con el cual nos llevaba a adentrarnos en el indomable Mar Pacífico.

Recuerdo saltar de emoción con cada ola que sorteábamos y cómo mi padre, siempre alentándome a más, me dejaba sostener el timón en alta mar. Esa confianza que solo un padre puede imprimir en el corazón de su hijo marcó mi vida.

Asimismo, el ser hija de una maestra de natación me llevó a vivir atravesada por la presencia de este elemento misterioso, contenedor, amenazante incluso. Mi madre debe haberme enseñado a nadar muy temprano; lamentablemente ya no está en este plano para preguntarle más sobre mí pero, por otro lado, si ella estuviera, quizás yo no estaría aquí. Al menos no como estoy hoy: con estas ganas profundas de estar.

Estar en La Piscina de Alicia representa muchas cosas para mí. Lo más profundo: seguir sintiendo los brazos de mi madre acunándome en el agua caliente del Watsu; seguir oyendo en los rincones de este templo su voz, recordándome que el origen está siempre dentro de mí.

¿Dónde está tu origen?